Las refacciones en el natatorio Julio Cesar Serrani.

El viernes pasado comenzaron nuevamente las actividades en el natatorio tras el receso para realizar las modificaciones necesarias y algunos días posteriores al inicio, uno de los profesores, Gabriel Giménez narró sus sensaciones sobre las obras.

En septiembre de 1984 llegó al club y nunca más se fue. Ininterrumpidamente ha brindado sus servicios a la institución y en esta ocasión manifestó que “es importante hacer este tipo de mantenimientos” indicando el gran deterioro del techo que produce el cloro y por lo cual “es inevitable tener que cerrar la pileta para poder trabajar”.

Los principales receptores de estos cambios son sin dudas aquellos que utilizan a diario los beneficios del natatorio. En ese aspecto, Giménez resumió, “la gente nos pedía por favor la reapertura porque dejan en enero y enseguida quieren volver a nadar”.

En cuanto a la expectativa para lo que se viene, trazando un paralelo con lo sucedido en 2015, la disciplina alcanzó picos de 1500 personas y este año el objetivo es superarlo dado que “hay mucha gente en lista de espera, principalmente casos que se van de otras piletas para venir a Olimpo porque acá se hace un trabajo fino con cada chico, más allá de los errores naturales”.

La actividad ya está en marcha y el deseo es “aumentar el nivel de crecimiento en las distintas categorías, además de que se sigan sumando personas hasta alcanzar el límite”.
Por último, agradeció a la actual Comisión Directiva, encabezada por el presidente Alfredo Dagna, por “la posibilidad de trabajar en un ambiente cálido y el respaldo que nos dan tanto a mí como a mis compañeros para poder llevar a cabo nuestra función laboral”.